lunes, 27 de julio de 2015

Salirse de la comodidad

Nos quedamos ahí. Donde nos pusimos nosotros mismos, o donde nos colocó alguien. Y nos gustó. Y luego nos quedó cómodo… Y más tarde nos dimos cuenta que estar en ese papel era fácil… Y así seguimos con nuestras vidas. Pero lo fácil no siempre es lo mejor. A veces es lo fácil lo q nos mata. Porque….si no hay riesgo….si no hay desequilibrio…que nos queda? La tranquilidad al comienzo, y la muerte al final.
La rutina es lo que termina con el amor…y la obstinación, la costumbre, el no poder ver la realidad de cada día, es lo que nos termina matando.
Que pasaría si los roles se intercambiaran? Si te animaras a hacer algo que la persona q amas no espera? Si ese chico q está corriendo por el parque decidiera dar vuelta la casa, limpiándola a fondo? Probablemente gastaría la misma cantidad de energía, y sólo por una mañana podría arriesgarse a cambiar su rutina y seguramente haría feliz a alguien, sorprendiéndola. Si esa persona infiel pagara un finde en un hotel caro, con un vino más costoso aún, pero para compartir con su pareja, que podría pasar? Si la mujer que sólo sabe reclamarle al marido cuando llega a su casa por cosas q aprendió de memoria y ya ni las piensa, mandara a sus hijos a dormir a otro lado, y lo esperara con una comida especial y alguna cosa más….no cambiaría la rutina y le daría un sabor especial a su relación? Y si ese mismo marido, un domingo entero, se fuera con sus hijos de paseo y dejara la casa para q su mujer haga lo q quiera? Entonces no sería un mundo mejor? Donde todos pensamos en el otro, y nos ocupamos del bienestar de las personas que amamos? Pero claro…. Ninguna de estas propuestas es fácil… Requiere un gasto importante de energía….
Esperamos a la separación para pasar un domingo entero con los hijos, garchar como dios manda, y juntarse con amigxs hasta el amanecer.